Cuando llegaron en su Giulietta blanco María dijo “es mi capricho”, y a el (ella??) le dedicamos la última foto.

María y Camilo son de esas parejas que sorprenden, son como una peladilla, por fuera duros, pero cuando consigues romper el caparazón encuentras un gran corazón; desde que nos contrataron como sus fotógrafos de boda estábamos intrigados sobre como podría salir nuestra simbiosis, y no ha podido ir mejor. Pasamos una tarde estupenda en su compañía y, como nos pasa casi siempre, acabamos con una cerveza delante y hablando de mil cosas; mientras esperábamos las cervezas hicimos unas fotos, y este es un resumen del resultado.

Chicos, ya queda poco 😉

 

 

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